La densidad capilar

La alopecia es algo que sufren muchos hombres de todo el mundo a lo largo de su vida. Unos la padecen antes, y otros después, pero los cánones actuales de belleza parecen ir en el sentido opuesto a la imagen que tiene un hombre que padece alopecia.

Actualmente existen varios métodos para combatir esta pérdida de pelo. Como siempre ocurre, están los productos milagrosos que no producen ningún efecto significativo de mejora en la densidad capilar de los compradores, por otro lado, existen ciertos tratamientos que sí parecen dar algunos resultados, aunque varían mucho de cada persona y el estado de su alopecia, estos productos sí podrían conseguir alguna mejora en determinados casos.

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El tratamiento definitivo: El trasplante capilar.

Como normalmente ocurre en procesos como este, que queremos ir totalmente en contra de la naturaleza, en este caso, en contra de la caída natural de nuestro cabello y su no regreso, existen una operación realizada normalmente en clínicas especializadas, que nos permiten recuperar parte de nuestro cabello en zonas que habían quedado despobladas del mismo o que simplemente están empezando a quedarse sin pelo. Será necesario pasar por el quirófano y ponernos en manos de cirujanos expertos en la materia que, mediante una serie de análisis previos del estado de nuestro cuero cabelludo, así como de nuestra edad y nuestro tipo de pelo, nos dará unas expectativas reales de cuánto pelo podremos recuperar y de qué manera resultará nuestro trasplante.

El trasplante capilar consiste en la extracción de nuestro propio pelo de las zonas donde aún éste es fuerte y resistente a las zonas de nuestra cabeza que están quedando despobladas. El pelo extraído volverá a crecer con normalidad, y el pelo insertado en su nuevo lugar permanecerá allí, ya que es el mismo cuero cabelludo el que se trasplanta.

Hay muchos factores que afectan a la densidad capilar que conseguiremos mediante el trasplante; la densidad que nosotros deseamos en dichas zonas a tratar, el estado actual de nuestro cabello y si éste permitirá un trasplante del cuero cabelludo denso y abundante y, como siempre, el dinero del que disponemos para invertir en dicha operación. Un pelo fuerte, negro, con algo de rizo obtendrá un mejor resultado que uno débil, fino y rubio.

Actualmente y gracias a la llegada de los implanter a las clínicas, los cirujanos son capaces de prácticamente igualar la densidad natural del cabello. El aparato en cuestión coloca de una manera automatizada los folículos capilares en la piel. Está formado por una aguja únicamente para folículos formados por uno y dos pelos, y otra aguja para folículos mayores.

La densidad que se puede alcanzar varía mucho en cada paciente, pero aunque se pueden dar unas cifras genéricas, las unidades de folículo trasplantable es finito, lo que reduce las posibilidades, pero esto es algo que varía mucho en cada persona.

Dependiendo de la zona a tratar, se intentará aplicar unas densidades diferentes. En la zona donde nace el pelo, a unos centímetros de las cejas, se debe intentar aplicar una alta densidad para que no quede artificial, es mejor dejar la zona despoblada, de manera natural, que hacer un nacimiento del pelo algo artificial, que llamará mucho la atención.

La zona que empieza donde acaba la anterior y que continua hasta lo que sería la parte opuesta a las cejas, también afecta a la visión frontal de nuestro aspecto, pero aquí se puede reducir la densidad con unidades foliculares de dos pelos, lo que dará mayor sensación de densidad.

La coronilla es la zona más compleja, ya que hasta en personas no alopécicas suele clarear, y es donde se encuentran los remolinos del pelo. Se necesita tapar con más pelo para obtener mejores resultados. Como punto a favor, esta zona es la que mejor responde a los tratamientos con minoxidil y finasteride, además de poseer buen pelo natural.

Las expectativas reales varían dependiendo de la persona y del estado de su alopecia, pero siempre una persona que está acostumbrada a su calvicie, apreciará más fácilmente los resultados que un joven en pleno proceso alopécico, que recuerda de manera más clara los años en los que poseía un pelo denso y fuerte, de adolescente. Está en manos del cirujano el dar unas expectativas reales, convincentes y que no creen falsas ideas en los pacientes, para que después no crean que el trabajo realizado por la clínica no haya dado los resultados esperados. El cirujano debe contemplar todas las opciones, y hacer un diseño del resultado contando con que éste acompañará toda la vida al paciente. Por eso los pacientes jóvenes no son los más recomendados para este tipo de tratamientos.